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sábado 19 de septiembre de 2009

sábado 1 de agosto de 2009

Siete Maravillas del Mundo antiguo

Estas Maravillas, ordenadas según el período de su construcción, son las siguientes:

1. La Gran Pirámide de Giza.

Terminada alrededor del año 2570 a. C., fué construida por el faraón Keops.

Ubicada en Giza, Egipto, es la única de las siete maravillas que aún se puede contemplar.

La Gran pirámide de Giza es, de las Siete maravillas del mundo, la más antigua y la única que aún perdura, siendo además la mayor de las pirámides.

Construida por el faraón de la cuarta dinastía del Antiguo Egipto, Jufu (también conocido por su nombre griego Keops).

El arquitecto de dicha obra fue Hemiunu.

La fecha estimada de terminación de la construcción de la Gran Pirámide es alrededor de 2570 a. C., siendo la primera y mayor de las tres grandes pirámides de la Necrópolis de Giza, situada en las afueras de El Cairo, en Egipto.

Fue el edificio más alto hasta el siglo XIV (siendo superado por el chapitel de la Catedral de Lincoln, en Inglaterra y el edificio de piedra más alto del mundo hasta bien entrado el siglo XIX, siendo entonces superado por la aguja de San Nikolai, en Hamburgo.

La Pirámide

Erigida con unos 2.300.000 bloques de piedra cuyo peso medio es de dos toneladas por bloque, llegando a pesar algunos de ellos hasta las sesenta toneladas, y originalmente recubierta por unos 27.000 bloques de piedra caliza blanca, pulidos, de varias toneladas cada uno, mantuvo este aspecto hasta principios del siglo XIV, cuando un terremoto desprendió parte del revestimiento calizo.

Posteriormente, los turcos otomanos utilizaron dicho revestimiento para la construcción de diversas edificaciones en El Cairo, como la mezquita de Hassán.

Datación

Existen diversas opiniones sobre la fecha exacta de la construcción de la pirámide, pero los especialistas coinciden en afirmar que fue levantada durante el gobierno de Jufu, (Keops) esto es, en la primera mitad del siglo XXVI a. C., por su chaty, el arquitecto Hemiunu.

El interior de la pirámide

La pirámide se compone de tres cámaras principales, dos situadas en el interior de la pirámide, actualmente denominadas Cámara del Rey y Cámara de la Reina, y una en el subsuelo, la Cámara subterránea.

A las cámaras se accedía desde el lado norte, por un pasaje descendente, obstruido al final por grandes bloques de granito, que comunicaba con dos pasadizos, uno ascendente, que desemboca en la Gran Galería, y otro descendente, que llega hasta la Cámara subterránea.

La Gran Galería

La Gran Galería es un gran pasaje ascendente de unos 47 metros de longitud y ocho metros de altura. Las paredes de la Gran Galería son planas hasta una altura de dos metros y, a partir de ahí, escalonadas, conformando una bóveda por aproximación de las hiladas.

La Cámara del Rey

La Cámara del Rey está conformada por losas de granito y es de planta rectangular, paredes y techo lisos, sin decoración, y únicamente contiene un sarcófago vacío de granito, sin inscripciones, depositado allí durante la construcción de la pirámide, puesto que es más ancho que los pasadizos; sobre el techo se encuentran las llamadas cámaras de descarga, y la más alta dispone su techo con grandes bloques inclinados, a dos aguas, para desviar la gran presión que ejercen los bloques superiores de la pirámide, evitando que todo el peso descargue sobre la cámara real.

Se accede a ella por un pasaje horizontal que parte del final de la Gran Galería.

La Cámara de la Reina

La Cámara de la Reina, denominada así por los árabes, aunque según Mark Lehner y la egiptología tradicional, no se destinó a la esposa del rey sino a una estatua Ka del mismo (Serdab, habitáculo destinado a contener la representación espiritual del difunto: estatua Ka), está situada casi en el eje de la pirámide; tiene acceso mediante un pasaje horizontal, que comunica con la zona inferior de la Gran Galería, inicialmente oculto por las losas del pavimento.

Es de planta rectangular, paredes lisas, sin decoración, con un nicho, y techo inclinado, a dos aguas.

La cámara subterránea

La cámara subterránea, excavada en el subsuelo, es de planta rectangular, con suelo irregular, paredes y techo planos; contiene dos habitáculos, a modo de sarcófagos, un pozo y una pequeña galería. Se accede a ella por un pasaje descendente, que es prolongación del primer pasillo de la pirámide.

También esta comunicado con la Gran Galería mediante un angosto túnel, casi vertical, perforado en los bloques.

Los canales de ventilación

Los canales de ventilación: de cada cámara real parten dos angostos conductos inclinados, en las paredes norte y sur, llamados canales de ventilación, pues ese es su uso actual, ventilar mediante impulsores eléctricos; se desconoce su función original pues los de la Cámara de la Reina no comunicaban con el interior en su último tramo, ya que estaban tapados por las grandes losas graníticas del revestimiento de los muros.

Los de la Cámara Rey fueron descubiertos por R. Howard Vyse, y los de la Cámara de la Reina por W. Dixon.

Sección Sur-Norte

Cámaras y pasajes interiores

1. Acceso original, en la cara Norte, actualmente obstruido
2. Acceso actual, ordenado abrir por Al-Mamun
3. Bloques de granito, sellando el acceso al pasaje superior
4. Cámara subterránea
5. Pasaje perforado que comunica la Gran Galería y la Cámara subterránea
6. Acceso a la Gran Galería
7. Cámara de la Reina
8. Gran Galería
9. Antecámara
10. Cámara del Rey
11. Cámaras de descarga
12. Canales de ventilación

Las ocho caras laterales de la Gran Pirámide.

Flinders Petrie ya observó, entre otros aspectos morfológicos, que la sección horizontal de la Gran Pirámide tiene forma octogonal, de estrella de cuatro puntas, pues cada una de las caras está compuesta por dos planos, con ligera pendiente hacia el centro, difícilmente apreciable a simple vista por la ausencia casi total del revestimiento, pues solamente se han conservado algunos bloques de piedra caliza, procedentes de las canteras de Tura, en la primera hilada de la cara septentrional.

Esta característica y su orientación hacia el Norte geográfico genera en las caras norte y sur un fenómeno de proyección de sombras durante los equinoccios: hacia el amanecer, durante unos minutos, la mitad oeste de las caras norte y sur es iluminada por los rayos del Sol, mientras la mitad este permanece en sombras; hacia el ocaso ocurre al contrario, quedando iluminada la mitad este de las caras norte y sur, mientras la mitad oeste queda en sombras.

Es el denominado efecto relámpago.

Restos de las tres pirámides de las reinas.

Las tres pirámides de las reinas

Las tres pirámides de las reinas se encuentra próximas a cara este de la Gran Pirámide.

Se denominan actualmente GI-a, GI-b y GI-c. Se data su construcción a mediados del siglo XXVI a. C.

La situada más al norte (GI-a) es de tipo "clásica" y miden sus lados 45,5 x 47,4 x 46,5 x 45,7 m, y 29,45 m su altura. Se atribuye a Hetepheres I, la madre de Jufu (Keops) (o a Merytetes, una esposa).

La situada al centro (GI-b) es de tipo "clásica" y sus lados miden 47,8 x 49,4 x 48,2 x 47,1 m, su altura es 30,62 m. Se atribuye a Merytetes (o a Hetepheres I).

La situada más al sur (GI-c) es de tipo "clásica" y miden sus lados 45,5 x 46,7 x 46,8 x 45,2 m, siendo su altura 30,2 m. Se atribuye a Henutsen, una esposa de Jufu.

La Barca Solar

En 1954 se encontró, enterrada en un foso, próximo al lado sur de la pirámide, una Barca Solar que estaba desmontada; se tardó catorce años en reconstruirla y se exhibe en una gran sala erigida sobre el foso.

Esta barca formaba parte importante del ritual funerario ya que sería la encargada de llevar a Jufu (Keops) en su viaje a través del más allá. Se tiene conocimiento de otra barca, pero por precaución y para evitar su deterioro no ha sido extraída todavía.

Dimensiones de la Gran Pirámide

El egiptólogo británico Sir William Matthew Flinders Petrie hizo el estudio más detallado realizado hasta el momento acerca del monumento, siendo sus dimensiones las siguientes:

* Altura original = 146,61 m
* Altura actual = 136,86 m
* Pendiente: 51º 50' 35"

La longitud de los lados de la base, según Flinders Petrie (Pirámides y Templos de Giza) es:

* Lado N: 230,364 m (9069,4 pulgadas)
* Lado E: 230,319 m (9067,7 pulgadas)
* Lado S: 230,365 m (9069,5 pulgadas)
* Lado O: 230,342 m (9068,6 pulgadas)
o Media: 230,347 m (9068,8 pulgadas)

Teorías sobre su construcción

Las Gran pirámide se erige en el periodo de mayor apogeo del poder faraónico durante el Imperio Antiguo, y muestra la gran capacidad organizativa y el conocimiento adquirido por los artesanos y técnicos egipcios para erigir tales monumentos, aunque con medios aparentemente simples.

Existen diversas teorías que tratan de explicar como se construyeron las pirámides, pero no se sabe con certeza cómo se erigieron, al no haber perdurado ningún documento de la época describiéndolo.

Posiblemente, puedan aportar datos significativos, las excavaciones arqueológicas que se realizan en la meseta de Giza en los restos del poblado de artesanos, del cementerio, los almacenes o las canteras.

Interpretación de la construcción descrita por Heródoto. Según Antoine-Yves Goguet. 1820.
Interpretación de la maquinaria descrita por Heródoto. Antoine-Yves Goguet. 1820.

El texto más antiguo que indica el modo de construirla proviene del historiador Heródoto, reflejando lo que le relataron los sacerdotes egipcios.

Heródoto, quien contempló la pirámide hacia el año 450 a. C., comentó que «su tiempo de construcción fue de veinte años», y que que subían las piedras labradas, de grada en grada, mediante artefactos conformados de maderos cortos.

En cuanto a la pirámide, se gastaron en su construcción veinte años: es una fábrica cuadrada de ocho pletros de largo en cada uno de sus lados, y otros tantos de altura, de piedra labrada y ajustada perfectamente, y construida de piezas tan grandes, que ninguna baja de treinta pies.

La pirámide fue edificándose de modo que en ella quedasen unas gradas o poyos que algunos llaman escalas y otros altares.

Hecha así desde el principio la parte inferior, iban levantándose y subiendo las piedras, ya labradas, con cierta máquina formada de maderos cortos que, alzándolas desde el suelo, las ponía en el primer orden de gradas, desde el cual con otra máquina que en él tenían prevenida las subían al segundo orden, donde las cargaban sobre otra máquina semejante, prosiguiendo así en subirlas, pues parece que cuantos eran los órdenes de gradas, tantas eran en número las máquinas, o quizá no siendo más que una fácilmente transportable, la irían mudando de grada en grada, cada vez que la descargasen de la piedra; que bueno es dar de todo diversas explicaciones.

Así es que la fachada empezó a pulirse por arriba, bajando después consecutivamente, de modo que la parte inferior, que estribaba en el mismo suelo, fue la postrera en recibir la última mano.

En la pirámide está notado con letras egipcias cuánto se gastó en rábanos, en cebollas y en ajos para el consumo de peones y oficiales; y me acuerdo muy bien que al leérmelo el intérprete me dijo que la cuenta ascendía a 4.600 talentos de plata.

Y si esto es así, ¿a cuánto diremos que subiría el gasto de herramientas para trabajar, y de víveres y vestidos para los obreros, y más teniendo en cuenta, no sólo el tiempo mencionado que gastaron en la fábrica de tales obras, sino también aquel, y a mi entender debió ser muy largo, que emplearían así en cortar la piedra como en abrir la excavación subterránea?

Heródoto de Halicarnaso. Libro II. Euterpe. Cap. CXXIV-CXXV.

Durante el siglo XIX proliferan las teorías de carácter «simbólico», pero con el paulatino avance de la arqueología y la egiptología, la mayoría, han sido abandonadas, aunque algunas perduran transformadas en otras más acordes con las nuevas modas.

En el siglo XX surgen hipótesis como la del egiptólogo alemán Ludwig Borchardt, quien expuso en 1928 la teoría de utilización de grandes rampas, perpendiculares a la cara de la pirámide, como medio para construirla.

A mediados del siglo XX, Goneim declaraba haber encontrado huellas de muros de contención de dichas rampas.

Pero, otros estudiosos, como Dunham o Rösster, descartaron la teoría de las rampas, opinando que la propia pirámide sirvió de plataforma de trabajo, apoyando los relatatos de los sacerdotes egipcios, transcritos por Heródoto.

El arquitecto francés Jean-Pierre Houdin expuso en abril de 2007 la teoría, según la cual las piedras de la Gran Pirámide de Giza fueron transportadas por una rampa exterior tradicional hasta una altura de 45 metros. Desde ahí los bloques eran subidos por una rampa en espiral, montada dentro de la propia pirámide.

Según Houdin: «el túnel (sic) seguiría existiendo hoy en día.[7] y esta hipótesis podría dar veracidad a las narraciones de Heródoto y Plinio el Viejo reflejando relatos de cámaras subterráneas de la pirámide (sic),[8] siendo quizás la famosa Cámara de Horus o tumba-isla.»

Diez fueron, como digo, los años que se emplearon en la construcción de esa calzada (procesional) y de las cámaras subterráneas de la colina sobre la que se alzan las pirámides, cámaras que, para que le sirvieran de sepultura, Keops se hizo construir –conduciendo hasta allí un canal con agua procedente del Nilo– en una isla.
Heródoto, Historia, Libro II, 124.

El jefe del Consejo Superior de Antigüedades egipcio, Zahi Hawass, afirmó que sólo es una hipótesis más y que, por el momento, no concederá permiso de excavación en la Gran Pirámide.

Excavaciones en la meseta de Giza

Flinders Petrie, en sus campañas de excavaciones en Giza, encontró restos de naves que fueron utilizadas para almacenar bienes de gran volumen y para diversas labores artesanales. Saleh halló restos de una escombrera.

En 1988, se encontraron restos de un asentamiento oficial, un complejo real de almacenamiento y producción, relacionado con la construcción de las pirámides de Giza, que posee tres calles pavimentadas de unos cien metros y varias estructuras de gran tamaño (unos 35 m de anchura) que está siendo excavado por Mark Lehner.

La gran pirámide en la cultura popular moderna

La construcción de la gran pirámide y las supuestas relaciones métricas que presenta han sido objeto en los últimos tiempos de numerosas hipótesis, generalmente sin excesivo rigor científico.

Una de las más conocidas –y esgrimidas por el mundo esotérico– es la asociación de la altura original de la pirámide como fracción de la distancia de la Tierra al Sol.

Dicha construcción ha sido atribuida a extraterrestres, atlantes, egipcios anteriores a Keops o a otras culturas o civilizaciones desconocidas.

Dichas teorías han tenido repercusión en internet, donde pueden encontrarse algunas de ellas realmente extravagantes, en revistas, libros y en el mundo del cine, con películas como Stargate o 10.000, donde se atribuye la construcción a extraterrestres o a una civilización desconocida de hace 10.000 años, respectivamente.

Stargate tuvo una continuación televisiva de gran éxito, hecho que se ha traducido en varias temporadas y varios spin offs.


3. El Templo de Artemisa en Éfeso (actual Turquía).

Construido hacia 550 a. C. y destruido por un incendio intencionado en 356 a. C., Alejandro Magno ordenó su reconstrucción, culminada tras su muerte en el año 323 a. C.

Este nuevo templo, que debe ser considerado como el incluido dentro de la lista de las maravillas, fue destruido a su vez por los godos durante un saqueo en el año 262.

El Templo de Artemisa fue un templo ubicado en la ciudad de Éfeso, Turquía, dedicado a la diosa Artemisa, denominada Diana por los romanos.

Su construcción fue comenzada por el rey Creso de Lidia y duró unos 120 años.

De grandes dimensiones y hermosa arquitectura, era considerada una de las siete maravillas del mundo, tal como lo describió Antípatro de Sidón, quien elaboró la famosa lista:

"He posado mis ojos sobre la muralla de la dulce Babilonia, que es una calzada para carruajes, y la estatua de Zeus de los alfeos, y los jardines colgantes, y el Coloso del Sol, y la enorme obra de las altas Pirámides, y la vasta tumba de Mausolo; pero cuando vi la casa de Artemisa, allí encaramada en las nubes, esos otros mármoles perdieron su brillo, y dije: aparte de desde el Olimpo, el Sol nunca pareció jamás tan grande"

Antípatro de Sidón Antología Griega (IX.58)

El templo estaba compuesto por numerosos edificios, que los arqueólogos denominaron con letras sucesivas.

El edificio más antiguo e importante era el D. El Templo de Artemisa fue destruido por un incendio en el año 356 a. C.

Ubicación

El templo de Artemisa se encontraba en la antigua ciudad de Éfeso, a unos 50 km al sur de la moderna ciudad portuaria de Izmir, en Turquía, en el valle a los pies de Ayasoluk.

Artemisa, hermana de Apolo, era la diosa griega de la Luna.

En Éfeso se le rendía un culto en cierto modo pre-helenístico, representando más la fertilidad que la virginidad que significaba para los griegos.

A la diosa se la representa con una corona amurallada, símbolo de Cibeles, y, al igual que ella, la Artemisa de Éfeso era servida por esclavas llamadas megabyzae(con y GRIEGA).

Una inscripción votiva mencionada por Bennet (ver enlace más abajo), que data probablemente del siglo III a. C., asocia la Artemisa de Éfeso a Creta:

"Al sanador de los desastres, a Apolo, dador de la Luz a los mortales, Eutyches le ha erigido en ofrenda (una estatua de) la Señora cretense de Éfeso, la Portadora de la Luz."

La costumbre griega del sincretismo asimiló todas las deidades extranjeras bajo alguna forma de las deidades del Olimpo, y está claro que en Éfeso, la identificación con Artemisa que hicieron los colonos jonios no era muy apropiada.

Una obra de arte creada por la mano del hombre.

Salvaje, independiente y de una fuerza y belleza superiores.

Así aparecía Artemisa, la diosa de la fertilidad, la caza y la guerra, en la mitología griega. Hija de Zeus y hermana gemela de Apolo, es una de las doce grandes divinidades olímpicas.

Artemisa era una diosa indomable, que no sólo daba la vida, sino que también la quitaba.

En su honor, y para apaciguarla, el rey Creso de Lidia mandó erigir el templo de Artemisa en Éfeso.

En el interior de este santuario se hallaba la estatua de Artemisa, una obra de dos metros de altura en madera de vid revestida con plata y oro.

Historia

El lugar sagrado de Éfeso era mucho más antiguo que el templo.

El geógrafo Pausanias afirmó que existía muchos años antes de la inmigración Jonia y que era, incluso, más antiguo que el culto al Oráculo de Apolo en Dídima.

Los anteriores habitantes de la ciudad eran legeles y lidios.

El lugar en el que se fundó el santuario de Artemisa había sido ya objeto de veneración por las poblaciones locales que practicaban allí el culto a la Gran Madre o Cibeles, culto al que después se asimiló el de Artemisa.

Las excavaciones de la Escuela Británica permiten seguir las fases principales de la evolución arquitectónica del conjunto.

La gran abundancia de exvotos, desde el siglo VIII a. C., demuestra un lugar de culto.

El edificio más antiguo que corresponde a la primera fase, se trata de un altar, al que siguió la construcción de algunos templos de pequeñas dimensiones (naískois).

De éstos, el que precede al templo arcaico fue levantado hacia el 600 a. C. Medía 14 x 28 m y estaba rodeado por un muro de cierre.

El templo de Artemisa, como lo imaginó en este grabado coloreado Martin Heemskerck (1498 - 1574)

La construcción del edificio requirió muchísimo tiempo. Plinio el Viejo y Vitruvio afirman que los trabajos prosiguieron durante 120 años. y que fueron varios los arquitectos que los dirigieron.

La primera construcción del templo data del siglo VIII a. C., y fue destruido por los cimerios.

El templo fue diseñado por el arquitecto griego Quersifrón, de la ciudad cretense de Cnosos y construido alrededor del año 550 a. C. a expensas de Creso, el poderoso rey de Lidia.

Fue terminado por Metágenes, hijo de Quersifrón, con ayuda de Teodoro, el arquitecto del Hereo de Samos. Se eligió un terreno rocoso como precaución frente a terremotos, según Plinio el Viejo.

El templo se convirtió en atracción turística, visitado por mercaderes, reyes y viajeros, que pagaban tributo a Artemisa en forma de joyas y otros bienes.

Su esplendor también atrajo adoradores que formaron el culto de Artemisa.

El templo era respetado como lugar de refugio, tradición que se trasladó al mito con las amazonas que se refugiaron allí tanto de Hércules como de Dioniso.

El templo de Éfeso fue destruido por un incendio provocado por Eróstrato el 21 de julio del año 356 a. C., la noche que, se dice, nació Alejandro Magno.

Según la historia, su único fin fue lograr fama a cualquier precio.

"Se descubrió que un hombre había planeado incendiar el templo de Diana en Éfeso, de tal modo que por la destrucción del más bello de los edificios, su nombre sería conocido en el mundo entero"

Valerio Máximo

Los efesios, ultrajados, intentaron que su nombre nunca fuera recordado.

Sin embargo, éste ha llegado a través de Estrabón.

Alejandro Magno nació la noche en la que el templo ardía. Plutarco sentenció que Artemisa estaba demasiado preocupada por este hecho como para salvar su propio templo en llamas.

Más tarde, Alejandro ofrecería a los efesios costear su reconstrucción, a lo que aquellos se negaron.

Sin embargo, el templo fue restaurado tras su muerte, en el año 323 a. C. La reconstrucción del templo es atribuida por algunos autores al rodio (o según otros, macedonio) Dinócrates, el que realizó las mediciones para la fundación de la ciudad de Alejandría, en Egipto.

Sin embargo, esta reconstrucción sería arrasada por los Godos en el 262, en tiempos del emperador Galieno.

"Respa, Veduc y Thuruar, líderes de los godos, embarcaron y navegaron a través del Helesponto hacia Asia.

Allí arrasaron varias populosas ciudades y prendieron fuego al renovado templo de Diana en Éfeso"

Jordanes en Getica (xx.107)

A lo largo de los dos siglos siguientes la mayoría de los efesios se convirtieron al cristianismo y el antiguo templo perdió su interés religioso.

Los cristianos derribaron los restos del edificio y reutilizaron los materiales para otras construcciones.

El lugar del templo fue redescubierto en 1869 por una expedición del Museo Británico. Aún pueden verse varias esculturas y artefactos, aunque de la séptima maravilla del mundo solo queda en pie una columna.
Arte y arquitectura

La mayoría de las descripciones físicas del templo provienen de Plinio el Viejo, aunque hay discrepancias en torno al tamaño.

Plinio describe el templo como de 377 pies de largo (115 m) por 180 pies de ancho (55 m), realizado principalmente en mármol, es el más grande de todo el mundo griego. Constaba de 127 columnas, cada una de 60 pies de alto (18 m), igual a 12 veces el diámetro de la base.

Tenía tres filas de columnas en la fachada occidental (con un total de 36), divididas en tres hileras de ocho columnas, dos columnas a los lados de las antas y una doble fila que dividía el gran pronaos en tres naves.

La cella era alargada y estrecha, como en los templos arcaicos, y al fondo había un baldaquino, en el que se hallaba la estatua de culto, sobre los restos del altar del siglo VII a. C.

En la fachada posterior las columnas eran 9, y 21 a los lados.

Tras el incendio provocado del 356 a. C., la obra de reconstrucción debió durar mucho tiempo, si el propio Alejandro Magno, en el 334 a. C., ofreció a la ciudad los medios financieros para poder terminar los trabajos.

Oferta, que según Estrabón, rechazaron los efesios, aduciendo que no era conveniente que un dios le construyera un templo a otra divinidad.

La planta y las proporciones del nuevo edificio se mantuvieron groso modo iguales a las del anterior, salvo por el añadido de un crepidoma (la plataforma sobre la que se eleva el templo) escalonado (12 gradas) de 2,68 m de altura.

Tenía columnas esculpidas en la parte inferior (sólo las 16 de las dos primeras filas de la fachada occidental), mientras que una veintena de dados esculpidos sostenían las columnas in antis. Las columnas, según Plinio, medían 60 pies de altura (17,65 m), aproximadamente 10 veces el diámetro de la base.

Se ha pensado que el arquitecto del nuevo templo fue Dinócrates, que estuvo influido por Piteo, el autor del templo de Atenea de Priene.

Con las excavaciones austriacas de 1965 se sacó a la luz el altar, de mármol y de 22 x 32 m.

El templo albergaba varias obras de arte: esculturas de los renombrados Polícleto, Fidias, Cresilas y Fradmon, pinturas, y columnas forradas de oro y plata. Varias de esas esculturas se referían a amazonas que, según la leyenda, se habían encontrado en esa región.

Plinio comenta que trabajó esculpiendo relieves y decorando las columnas Escopas de Paros, que también había intervenido en el mausoleo de Halicarnaso.

Culto e influencia

El templo de Artemisa se encontraba en una próspera región, que cruzaban viajeros y mercaderes de toda Asia Menor.

Fue influenciado por varias creencias, y era un símbolo de fe para mucha gente. Los efesios adoraban a Cibeles, e incorporaron gran parte de sus creencias al culto de Artemisa.

El duo Artemisa-Cibeles distaba mucho de su equivalente romano Diana.

El culto de Artemisa atrajo miles de adoradores de todas partes del mundo conocido.

Reconstrucción

La Selçuk Artemis Culture, Arts and Education Foundation tiene prevista la construcción del Artemision por tercera vez en la historia.

El nuevo templo, que mantendrá el mismo tamaño de su antecesor, se construirá en una zona llamada Kurutepe, a 1.500 metros de la ubicación original del templo y cuenta con un presupuesto de 150 millones de dólares.


4. La Estatua de Zeus en Olimpia.

Esculpida hacia 430 a. C. por Fidias.

Ubicada en el interior del templo dedicado al propio Zeus en Olimpia, Grecia, desapareció entre 393, año en que el emperador Teodosio el Grande prohibió el culto pagano, y 426, en que Teodosio II ordenó la demolición de los monumentos de Olimpia.

La estatua de Zeus en Olimpia fue una escultura crisoelefantina elaborada por el famoso escultor clásico Fidias sobre el 432 a. C., en lo que actualmente se conoce como Olimpia, Grecia, y forma parte de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.

La estatua ocupaba la totalidad del ancho del pasillo del templo construido para albergarla.

De acuerdo con una fuente contemporánea medía aproximadamente doce metros de alto. Zeus fue esculpido en marfil (o modelado, pues en la realización el marfil se remojaba en un líquido que lo hacía más maleable).

Según Pausanias, Zeus aparecía sentado en un trono con el torso desnudo y el manto en torno a las piernas, llevaba la cabeza coronada de olivo y la mirada, dirigida hacia abajo le confería aspecto paternal.

En la mano izquierda sostenía una Niké y en la derecha el cetro rematado por un águila; el manto estaba adornado de lirios y las sandalias eran de oro.

El trono era en sí mismo una obra de arte, hecho a base de marfil, ébano, oro y piedras preciosas; el respaldo, los brazos, las patas y los travesaños entre ellas iban labrados y decorados con relieves posteriormente copiados y reproducidos por separado, como en el caso de la escultura Atenea Partenos.

Especial repercusión tuvo el relieve con la matanza de los hijos de Níobe, esculpido en el travesaño de las patas delanteras del trono.

Al igual que había hecho en Atenas, para decorar el basamento de la estatua de Zeus elige Fidias el tema del nacimiento de una divinidad, en este caso Afrodita, y lo trata de nuevo como un acontecimiento de orden cósmico presenciado por dioses olímpicos y divinidades astrales.

Pausanias dice que se veía a Afrodita, que emergía del mar y era acogida por Eros.

Moneda de Elis con la estatua de Zeus de Olimpia

Las únicas reproducciones conocidas del Zeus de Olimpia nos las dan las monedas, más bien medallas conmemorativas, acuñadas en Elis en época de Adriano, en una de cuyas caras aparece Zeus entronizado y en la otra el detalle de la cabeza.

Pese a la representación de perfil y al formato reducido, los aspectos esenciales coinciden con la descripción de Pausanias, de donde viene el interés especial de la reproducción de la cabeza con su noble porte y su peinado de rizos que cuelgan a ambos lados.

Según las fuentes literarias más confiables, el aspecto más deslumbrante del Zeus de Olimpia era el religioso, pues, como resume Quintiliano, Fidias había logrado añadir algo nuevo a la religión tradicional ya que, hasta entonces, cada cual había tenido una idea de Zeus hasta que Fidias fijó la idea de lo que el dios debiera ser.


5. La Tumba del Rey

Mausoleo en Halicarnaso.

Construido hacia 353 a. C. y situado en la ciudad griega de Halicarnaso, actual Bodrum (Turquía).

Se mantuvo en pie a lo largo de los siglos, pero una serie de terremotos hizo que hacia 1404 ya hubiera quedado reducido a ruinas.

El mausoleo de Halicarnaso era una tumba monumental de mármol blanco, considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Fue construida en honor a Mausolo (en griego, Μαύσωλος – Maúsōlos), rey de Caria.

Según los historiadores, la vida de Mausolo no tiene nada destacable exceptuando la construcción de su tumba.

El proyecto fue concebido por Artemisia II de Caria, su esposa y hermana. La construcción fue comenzado durante el reinado de Mausolo y fue terminado alrededor de 350 a.C., tres años después de la muerte de Mausolo y un año después del fallecimiento de Artemisia.

La construcción de esta monumental tumba fue encargada a los arquitectos Sátiros y Piteos, quienes construyeron una estructura rectangular de 30 por 40 m, sobre ella 117 columnas jónicas en dos hileras sosteniendo el techo en forma de pirámide escalonada, y sobre este último la estatua de una cuadriga con las efigies del rey y la reina, alcanzando en conjunto unos 50 m de altura.

Para completar esta maravilla, los mejores escultores griegos de la época tallaron figuras y relieves en su estructura. El número total de estatuas ascendió a 444, aproximadamente.

Culminaba con una estatua de un carro y cuatro caballos.

Soportó las invasiones y destrucción de la ciudad por parte de Alejandro Magno, los bárbaros y los árabes, pero, finalmente, fue destruido por un terremoto en el año 1404.

En 1522 los Caballeros de San Juan utilizaron los restos para la reparación del Castillo San Pedro de Halicarnaso.

Durante esta época, se encontraron una serie de túneles, debajo de la construcción, que llevaban a los sarcófagos de los difuntos reyes.

La tumba fue saqueada por ladrones y por eso hoy ya no quedan restos de ella.

El mausoleo, en un grabado coloreado a mano diseñado por Martin van Heemskerck (siglo XVI)

La estatua superior y algún friso se salvó, hoy se puede admirar en el Museo Británico en Londres.

6. El Coloso de Rodas.

Construido entre 294 a. C. y 282 a. C.

Ubicado a la entrada del puerto de la ciudad de Rodas en la isla de Rodas, Grecia, fue derribado por un terremoto en el año 223 a. C., por lo que fue la más efímera de las maravillas.

El Coloso de Rodas era una gigantesca estatua del dios griego Helios, erigida en la isla de Rodas, Grecia, en el siglo III a. C. por el escultor Cares de Lindos.

Es considerada como una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.

Todo lo que se conoce sobre esta estatua se debe a las noticias que nos han dejado los escritores antiguos Polibio,Estrabón y Plinio, y a las crónicas bizantinas de Constantino VII Porfirogéneta, Miguel el Sirio y Filón.

Hecha con placas de bronce sobre un armazón de hierro, la estatua representaba al dios griego del sol, Helios.

Su tamaño era de 32 metros de altura y su peso de 70 toneladas aproximadamente, dimensiones similares a las de la Estatua de la Libertad, ubicada en Nueva York, aunque descansaba sobre una plataforma menos elevada.

Historia

En el año 305 a. C., Rodas, que en las luchas de los diádocos se había alineado con Ptolomeo I, fue invadida por un poderoso ejército dirigido por Demetrio Poliorcetes, hijo de Antígono I Monóftalmos.

Para apoderarse de la ciudad, Demetrio mandó construir varias torres de asedio con el fin de asaltar las murallas.

La primera de estas torres fue montada en seis barcos.

Este primer intento no dio resultado porque los barcos naufragaron en una tormenta antes de que la torre pudiera ser utilizada.

Demetrio volvió a intentarlo con otra torre aún mayor construida sobre la tierra.

Este tipo de arma de asedio era denominada helepolis. Ahora bien, los defensores rodios repelieron el ataque inundando el terreno ante los muros para que la helepolis no pudiera ser desplazada.

En el año 304 a. C. una flota enviada por Ptolomeo I, aliado de Rodas, hizo huir precipitadamente a Demetrio, quien abandonó la mayor parte de su armamento de asedio. A pesar de su fracaso frente a los muros de Rodas, Demetrio obtuvo el sobrenombre de Poliorcetes, "conquistador de ciudades" por sus éxitos militares.

Para celebrar su victoria, los rodios decidieron erigir una estatua gigantesca al dios Helios, protector de la ciudad.

Su construcción fue encargada a Cares, nativo de la isla, que ya antes había realizado estatuas de gran tamaño.

Su maestro, el célebre Lisipo, había esculpido una estatua de Zeus de 12 metros de altura.

56 años después de su construcción, en el año 223 a. C. un terremoto derribó la colosal obra.

Los habitantes de Rodas decidieron dejar sus restos en el mismo lugar donde cayeron por seguir el designio de un oráculo.

Y así quedaron los restos de la estatua por novecientos años aproximadamente, hasta que en el año 654 d. C. los musulmanes se apoderaron del bronce como botín en una de sus incursiones.

Localización

Durante muchos años se creyó que la estatua había sido erigida con una pierna apoyada en cada parte del muelle de Rodas como aparece en algunas imágenes. Sin embargo, no parece que haya sido realmente así por dos razones:

Si hubiera sido erigida allí, se hubiera hundido por su propio peso.

La otra razón es que para su construcción tendrían que haber cerrado un muelle de gran importancia militar durante varios años, siendo vulnerables a ataques por mar.

Se cree que la estatua se erigió cerca de este muelle, donde ahora se encuentra la fortaleza de San Nicolás.

Con esta obra las maravillas del mundo antiguo que se podían contemplar en la faz de la tierra al mismo tiempo llegaron a un total de cinco.

Este número nunca fue superado.

Actualidad

Noviembre de 2008: Según el alcalde actual de Rodas, Hatzis Hatziefthimiou, se ha encargado al artista alemán Gert Hof la reconstrucción de la estatua en su ubicación antigua.

Dicha estatua, de un valor inicial de unos 200 millones de euros, medirá entre 60 y 100 m. (la original medía unos 30 m) y diversas organizaciones comerciales internacionales se ocuparán de financiarla.

Según el artista, la nueva estatua, podrá ser recorrida por su interior por los visitantes.




7. El Faro de Alejandría.

Construido entre 285 a. C. y 247 a. C. en la isla de Pharos, en Alejandría (Egipto), para guiar a los navíos que se dirigían al puerto de la ciudad.

Al igual que la tumba de Mausolo dio nombre genérico a todos los grandes monumentos funerarios que la siguieron, la torre de Faros (Pharos) hizo lo propio con las torres de señales para la navegación.

El Faro perduró hasta que los terremotos de 1303 y 1323 lo redujeron a escombros; en el año 1480, sus restos fueron reutilizados en la construcción de una fortaleza cercana.

El hecho de que cinco de las siete maravillas pertenezcan al mundo helenístico indica claramente el carácter helenocéntrico de la lista, y sus fechas de construcción y destrucción también indican que el concepto de las "Siete Maravillas" debió acuñarse a mediados del siglo III a. C.

Las evidencias de su existencia

Sobre muchas de estas maravillas se conserva una breve descripción literaria, pero no su imagen real.

El faro de Alejandría fue una torre construida en el siglo III a. C. (entre los años 285 y 247 a. C.) en la isla de Faro en Alejandría, Egipto, para servir como punto de referencia del puerto y como faro. Con una altura estimada entre 115 y 150 metros (383 - 450 pies) fue una de las estructuras hechas por el hombre más altas por muchos siglos, y fue identificada como una de las Siete Maravillas del Mundo por Antípatro de Sidón.

Historia

Fue construido por el arquitecto Sóstrato de Cnido por orden de Ptolomeo II en la isla de Faro (Pharos), frente a Alejandría.

Consistía en una gigantesca torre sobre la que una hoguera nocturna marcaba la posición de la ciudad a los navegantes, dado que la costa en la zona del delta del Nilo es muy llana y se carecía, por tanto, de cualquier referencia para la navegación marítima.

Su altura alcanzaba los 134 metros y en su construcción se utilizaron grandes bloques de vidrio que fueron situados en los cimientos para evitar la erosión y aumentar la resistencia contra la fuerza del mar.

El edificio, erigido sobre una plataforma de base cuadrada, era de forma octogonal y estaba construido con bloques de mármol ensamblados con plomo fundido.

En la parte más alta un gran espejo metálico reflejaba la luz del sol durante el día, y por la noche proyectaba la luminosidad de una gran hoguera a una distancia de hasta cincuenta kilómetros.

Junto con la Gran Pirámide de Giza, el faro sobrevivió al resto de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.

Sin embargo, fue severamente dañado por los terremotos de 1303 y 1323 hasta el punto de que el viajero árabe Ibn Battuta escribió que le había sido imposible entrar en las ruinas.

Los restos desaparecieron en 1480 cuando el sultán de Egipto Qaitbey empleó los bloques pétreos de las ruinas para construir una fortaleza en el lugar.

Así del Coloso de Rodas no se sabe exactamente cuál era su apariencia, aunque se tiene una idea aproximada gracias a que aparece representado en algunas monedas de su época; sí se descarta, debido al enorme tamaño que esto le supondría, que tuviera las piernas abiertas sobre la entrada del puerto de Rodas, como representaciones posteriores nos lo han mostrado.

Sobre el Faro y el Mausoleo existen dibujos y descripciones en monedas y del Templo de Artemisa se conoce su diseño con bastante exactitud gracias a la descripción dada por Plinio el Viejo, aunque hay discrepancias respecto a su tamaño.

La existencia de los Jardines Colgantes no ha sido verificada y el que muchos relatos griegos sobre la Babilonia conquistada por Alejandro Magno no los mencionaran hacía pensar que fueron fantasías de los soldados alejandrinos al llegar a las exuberantes riberas del Éufrates, tras haber transitado por inmensas regiones áridas y desérticas en su marcha por el Imperio Persa.

Sin embargo, excavaciones arqueológicas han encontrado cimientos de una gran construcción y el sistema de riego, no donde los sitúa la tradición iniciada por el historiador griego Estrabón, sino a unos cientos de metros, por lo que su existencia se tiene por probable.

De las siete maravillas sólo tres fueron destruidas por causas naturales: el Faro de Alejandría, el Coloso y el Mausoleo, que fueron víctimas de terremotos.

Otra (el Artemision de Efeso) fué destruida por obra humana, y debemos suponer que otras dos también (los jardines colgantes de Babilonia reducidos a ruinas junto con la ciudad y la estatua de Zeus en Olimpia destruida para evitar el culto pagano después de que el imperio romano se convirtiera al Cristianismo).

Incluso la Gran Pirámide ha sufrido a lo largo de los siglos la sustracción de su revestimiento de blanca piedra caliza.


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